ROLES, FUNCIONES Y RESPONSABILIDADES DE LOS AGENTES LABORALES
El
mundo cambia a cada momento y cada vez más rápidamente, por eso el cambio
parece ser la única constante en nuestras vidas. Hablar de cambio implica
hablar de transformación, devenir, o sea, movimiento. Dado que las
organizaciones son comparables a las personas porque también tienen un ciclo
vital, tratan de mantener un equilibrio con el medio y procuran sobrevivir. En
relación a esto, hoy en día las opiniones hacen hincapié en el desempeño
organizacional más que en el desempeño individual. El cambio en una
organización es como empujar una masa cualquiera, la misma se opondrá al
movimiento, pero si se aplica la fuerza en el lugar y con la magnitud adecuada,
se le conseguirá mover.
Para ello se requiere de verdaderos líderes para impulsar el
cambio, ser un líder del cambio exige voluntad y la capacidad de cambiar lo que
se hace, así como hacer nuevas y diferentes cosas. No obstante, cuando se hacen
cosas diferentes, siempre se chocará con dificultades inesperadas, en
consecuencia, siempre se requerirá la conducción del cambio por personas de una
elevada capacidad probada, personas que sean verdaderos “agentes de cambio”. La
palabra “agente” significa según el diccionario Larousse “aquel que practica la
acción, que actúa; autor, causante, promotor, propulsor, impulsor: principio o
sujeto de una acción; naturaleza o voluntad que se manifiesta en la acción.
Entonces, agente de cambio sería “una persona o grupo de personas que entra en
una organización actual o en una parte de la organización para facilitar el
proceso de cambio… (Gibson, James L.,
Ivancevich, John M. y Donnelly Jr., James H., 1998: 760).
El agente
de cambio representa un desafío para el status quo que tiende a permanecer en
todas las organizaciones.
Se
puede decir que un agente de cambio es aquel que es capaz de desarrollar en la
organización, acciones, actitudes y procesos que permitan realizar mejoras
proactivamente en los diversos aspectos internos y externos. Es aquella persona
responsable de iniciar o materializar cambios a escala grupal, departamental u
organizacional. Debe mantener la búsqueda permanente de la mejora y eficacia
organizacional, crear un clima favorable de cambio dentro de su equipo de
trabajo y la organización de manera que las personas no sean solo actores, sino
protagonistas y agentes colaboradores de él en el proceso de cambio. Para
lograr sus objetivos el agente de cambio debe contar con la autoridad que le
confiere la organización, sus habilidades y actitudes y un plan para implantar
con éxito el proceso de cambio.
Diversos
autores utilizan la expresión “agente de cambios” en el mismo sentido que
agente de DO [Desarrollo Organizacional]…El agente de DO impulsa el esfuerzo de
DO actuando como facilitador, catalizador, estimulador o inspirador de
comportamientos y actividades que eleven el nivel de eficacia y/o salud de la
organización. Idealmente, no es el autor único de cambios que desarrolle la
organización: podrá ser coautor, trabajando con los clientes o con los
participantes del sistema-objetivo. Estos son los autores y actores del proceso
de cambio…el papel del agente de cambio no es, preliminar ni apriorístico, para
promover cambios: es primordialmente: a) ayudar a generar datos válidos e
informaciones útiles que revelen la realidad o la verdad organizacional. El
cliente verá así la situación de un modo más completo y comprensible, b) crear
condiciones para que los clientes puedan hacer selecciones bien informadas y
libres. Se trata de resolver un “problema” y planear acciones adecuadas, c)
ayudar a los clientes a asumir la responsabilidad por esa selección y
comprometerse en la situación resultante: esto es, estimular a los clientes a
un compromiso con la selección hecha… (Gibson et al., 1998: 760)
Perfil
del agente de cambio
El
agente de cambios en su actuación incluye cuatro tareas básicas que dan origen
a un perfil:
1.
Ayuda a generar datos válidos.
2.
Estimula la decisión consciente, libre y bien informada.
3.
Asegura el compromiso responsable en las acciones recurrentes de la decisión.
4.
Desarrolla los potenciales y los recursos del sistema organizacional.
Para
esto, el agente de cambio requiere de actuar en dos planos, el primero es al
nivel de proceso y el segundo es al nivel de contenido. En consecuencia, de
acuerdo con Faria Mello, “debe obtener el liderazgo para las dimensiones de
tarea, clima organizacional y la dinámica social, para que de este modo se
pueda ayudar a la organización en las situaciones técnicas de la estructura,
los aspectos administrativos y el comportamiento humano. Para poder ser
efectivo en estas dimensiones, se requiere que cuente con las siguientes
habilidades y/o conocimientos… (De Faria Melo,1999: 101)
1.
Autoconocimiento: debe estar consciente de su personalidad, sus puntos fuertes
y sus áreas débiles o de mejora, esto es, en sus capacidades y limitaciones,
sus motivaciones y necesidades personales, así como en sus valores y actitudes.
2.
Comprensión de la organización: debe conocer y entender a la organización y el
sistema objetivo, esto es, lo que requiere o necesita la organización y para
ello debe contar con:
2.1
Conocimientos teóricos y prácticos sobre desarrollo organizacional.
2.2
Experiencia de trabajo en la empresa, donde haya ocupado funciones a nivel
gerencial.
2.3
Capacidad de diagnosticar situaciones o condiciones de sistemas socio-técnicos
abiertos.
2.4
Identificación de problemas, oportunidades, potencialidades y limitaciones del
sistema organizacional.
3.
Competencia interpersonal: debe tener la capacidad de relacionarse en forma
efectiva con el personal de la organización y los participantes en el proceso
de cambio, debe crear un clima de confianza, apertura, respeto y colaboración
entre todos los participantes.
4.
Flexibilidad de acción: debe tener la capacidad para representar diferentes
papeles o roles dentro de una función múltiple de facetas, requiere de
intervenir en un sistema de relación y actividades de personas y grupos, con el
propósito de ayudarlos a mejorar su funcionamiento y desempeño en los aspectos
que juzgue relevantes. Su trabajo debe ser abierto, confiable y auténtico y de
mutua colaboración con los integrantes de la organización o de las personas que
laboren en donde se pretende implantar el cambio. Debe proporcionar
oportunidades para que las personas funcionen como seres humanos, en vez de que
sean considerados sólo como recursos de un sistema. Debe proporcionar
oportunidades a cada miembro de la organización como un todo y que puedan
desarrollar su potencial; buscar el aumento de la eficacia de la organización
en toda sus metas; Considerar la creación de un ambiente de trabajo que sea
posible sentir en forma estimulante y desafiante; Establecer las condiciones
para las personas influyan en la manera en que puedan alcanzar sus metas
personales y las de la organización y tratar a las personas como seres humanos
que tienen un conjunto complejo de necesidades, todas importantes en su trabajo
y en su vida.
Papel y funciones del agente de
cambio
Intervenir
en una organización establecida o en una relación entre personas o departamentos
significa actuar con el propósito de ayudarles a mejorar su eficiencia y
eficacia. El agente de cambio debe desempeñar diversos roles y funciones que se
distinguen por diferentes categorías, mismos que se mencionan a continuación:
1.
Obtener datos sobre el funcionamiento de la organización, realizando
entrevistas, preparando cuestionarios, asistiendo a juntas de trabajo y
consultando documentos.
2.
Escuchar a las personas y comprenderlas aún cuando no esté de acuerdo con ellas
para vencer la resistencia al cambio
3.
Ayudar a las personas que tengan problemas o dificultades personales y
funcionales relacionadas con su trabajo a solucionarlos.
4.
Diagnosticar situaciones y comportamientos que estén provocando problemas a la
organización, o simplemente ver oportunidades de mejorar.
5.
Diseñar estrategias de corrección y seleccionar tácticas o métodos de DO para
alcanzarlas.
6.
Estimular, provocar o catalizar comportamientos y acciones conducentes al
cambio.
7.
Desarrollar, capacitar o enseñar a personas o grupos para que mejoren sus
hábitos de trabajo para mejorar su eficiencia y efectividad y por ende la
productividad
8.
Confrontar a personas o grupos, proporcionándoles retroinformación constructiva
para que acepten, adopten e impulsen el cambio y no lo obstruyan.
9.
Sugerir soluciones y orientar acciones para desarrollar las organizaciones
10.
Intervenir en forma directa para asegurar que se tomen provisiones para evitar
errores o fracasos en los procesos de cambio planeado
De
Faria Mello afirma que Kenneth Benne señala que las habilidades requeridas en
un agente de cambio se agrupan en siete áreas, a saber:
I
Identificación y evaluación, por el propio agente de cambios, de sus
motivaciones personales y su relación con el cliente.
II
Ayudar al cliente a percibir, concientizar y asumir la necesidad del cambio y
del proceso de diagnóstico.
III
Diagnóstico por el agente de cambios y el cliente, en un trabajo de
colaboración.
IV
Analizar y tomar decisiones sobre problemas identificados, implicando otras
personas en el proceso de decisión, planeación y ejecución de acciones.
V
Ejecución del plan, de modo productivo y con éxito.
VI
Evaluación del proceso.
VII
Continuación, irradiación y sustentación de los cambios conseguidos… (De Faria
Melo, 1999: 107)
De
tal forma que un agente de cambio es responsable de dirigir la toma de
decisiones vinculadas con un proceso de cambio y también será responsable de
los resultados alcanzados. Su rol le obliga también a realizar personalmente
funciones inherentes al puesto, por lo tanto, también será ejecutor de algunas
funciones relacionadas con el cambio en alguna de sus etapas. En algún momento
dado, también tendrá que ser asesor o consejero de quienes participen en el
proceso de cambio por ser el más experimentado y quien mejor conoce la
organización para que estos cumplan con sus responsabilidades con mayor
eficiencia y efectividad. Como agente de cambio, tendrá que pregonar con el
ejemplo y ser iniciador de los procesos de cambio para la mejora, para que de
ésta manera, los demás lo consideren como ejemplo a seguir. Por último, de él
dependerán las acciones del cambio planeado, por lo tanto tendrá que elaborar
planes de trabajo y acciones concretas y una vez implementados estos, deberá
verificar si se lograron las cosas tal y como fueron planeadas, de tal forma
que eso lo convierte también en planeador y evaluador de las acciones del
cambio organizacional.
Por
lo regular, en los programas de desarrollo organizacional, suelen contratarse a
agentes externos de cambios, o inclusive pueden ser internos, como se ha
señalado, e inclusive se puede formar una combinación de interno-externo, cuyas
funciones van desde estimular, facilitar y coordinar el cambio hasta su
implementación. Éste actúa por lo regular como el catalizador que activa el
cambio en el sistema organizacional. Los agentes externos prácticamente son
empleados temporales de las organizaciones, pues se les contrata por el período
que dure el proceso de cambio, por lo regular son profesores universitarios o
un consultor privado con conocimientos y experiencias en las ciencias de la
conducta, casi siempre están avalados por un título universitario con
especialidad en el comportamiento organizacional individual o grupal. Con este
tipo de formación el agente de cambio externo cuenta con la perspectiva
necesaria para impulsar el proceso de cambio. El agente interno, obviamente, es
alguien que trabaja para la empresa y que tiene algún conocimiento sobre la
problemática de que se trate o de por qué se requiere el cambio y deberá
trabajar en forma conjunta con el agente externo, dado que conoce mejor a la
organización, servirá de guía al externo en el proceso de cambio, ambos deben
desempeñar un papel de punta de lanza en la implantación del cambio, de tal
forma que:
En
este tipo de intervención, la objetividad del extraño y su formación
profesional se entremezclan con el conocimiento que la persona de dentro tiene
sobre la organización y sus recursos humanos. Esta mezcla de conocimientos
suele dar como resultado un nivel de confianza cada vez mayor entre las partes
involucradas. La combinación de la capacidad interna-externa del equipo para
comunicarse y desarrollar una relación más positiva puede reducir la
resistencia frente a cualquier cambio venidero… (Gibson et al., 1999: 762 y
763)
Sin
embargo, cada modalidad tiene sus ventajas y desventajas, mismas que se señalan
a continuación:
1.
El agente de cambio externo en ocasiones será considerado como alguien ajeno a
la organización, que no inspire confianza en el personal y quizá no le den la
información necesaria sobre la problemática de la organización, sin embargo,
podría resultar al revés, dado que como no lo conocen y que es una persona
ajena, le será más fácil que le proporcionen la información porque consideran
que no es “incondicional” de la dirección, no obstante, éste tendrá la ventaja
de no ser víctima de la “ceguera de taller”, dado que no está acostumbrado a
los procesos trabajo viciados y ciclados de la organización.
2.
Lo que representa una ventaja para uno, es una desventaja para el otro, es
decir, al interno le tienen confianza por ser “de casa”, a éste le pueden
exponer los problemas porque saben “que sabe” de que se trata, pero también con
la reserva de que puede ir a la dirección y señalar a quien haya expresado
alguna problemática complicada o delicada y crean que pueden tomar represalias
en su contra. Por otro lado, el personal podría considerar que se trata de una
actividad más como las que siempre han intentado y que al final de cuentas,
todo permanecerá igual, por lo que le podrían restar importancia al cambio aún
cuando éste sea bien intencionado. Sin embargo, éste agente interno puede ser
un personaje clave, dado que tiene mucha información sobre la organización y la
aceptación por parte de los trabajadores que le podría servir al externo y por
lo tanto facilitar el proceso.
3.
De tal forma que la mejor propuesta debería ser una combinación de
Interno-Externo, porque como se ha señalado, las fuerzas de uno se convierten
en la debilidad del otro y viceversa, de tal forma que la formación y
experiencia del externo serán de mucha utilidad, al igual que el conocimiento
de la organización y la aceptación del interno por parte del personal serán
cruciales para llevar el proceso de cambio con mayor probabilidad de éxito.
No
obstante, cualquiera de las opciones que se presenten, un aspecto que resulta
verdaderamente importante durante el proceso de cambio es la credibilidad de la
goce el agente de cambio por parte de los trabajadores a involucrar, de tal
forma, que habría que determinar la situación particular del agente de cambio
antes de su nombramiento, si éste fuera interno, o de su contratación, si fuera
el caso del externo. Las fuentes de poder a verificar podrían ser entre otras
las siguientes:
1.
Legitimidad, ¿Qué autoridad formal e informal le confiere la organización?.
2.
Experto, ¿Es competente para dirigir el cambio?
3.
Carismático, ¿Qué influencia ejerce o puede ejercer en el personal, es aceptado
o no, que tanto, etc.?
4.
Premiador, ¿Qué capacidad de recompensas le otorga la organización?.
5.
Coercitivo: ¿Qué tanto se hace obedecer y de qué forma?, ¿prefiere forzar a
convencer?
A
medida que las organizaciones crecen y se complican, también crece la necesidad
del cambio, sobre todo el cambio rápido que es uno de los mayores desafíos
actuales de los administradores y las organizaciones, éstas deben cambiar para
adaptarse a los cambios turbulentos a los que se enfrentan. Los líderes que
pueden efectuar la clase de adaptación continua necesaria en el mundo actual,
reconocen que el cambio es doloroso para el personal y aprenden a ponerse en su
lugar y desarrollan acciones que hacen posible que el cambio se pueda llevar a
cabo con éxito.
Estas
acciones también deben incluir el compromiso de la organización para conducir a
los empleados a través de las tres etapas del proceso de compromiso con el
cambio. En la primera etapa, la de preparación, los empleados deben escuchar o
enterarse del cambio por medio de memorándums, reuniones e trabajo,
conferencias o discursos de la dirección, o contacto personal para que tomen
conciencia de que éste afectará su trabajo. En la segunda etapa, los líderes
deben ayudar al personal a comprender el impacto del cambio y los beneficios
que traerá consigo el llevarlo a cabo, cuando el personal entienda y le quede
claro de que es positivo y que le traerá ventajas o beneficios, es mayor la
probabilidad de que apoye en la implementación, o cuando menos, no se resista.
En la tercera etapa, comienza el verdadero proceso de compromiso, en un inicio
los empleados perciben el cambio como algo nuevo, pero al paso del tiempo lo
empiezan a percibir como algo natural o que ya forma parte de la cultura de la
organización.
Es
posible que aumenten las presiones para que cambien las organizaciones durante
los siguientes años, y los líderes deben desarrollar las habilidades y
características personales y los métodos necesarios para ayudar a que sus
compañías sigan siendo competitivas.
En
el caótico mundo de los negocios actual, el cambio exitoso de una organización
se está convirtiendo en el problema y responsabilidad de todo el mundo…los
mandos medios, en lugar de convertirse en equipaje desechable cuando las
organizaciones reducen jerarquías y costos, pueden surgir como líderes, que
significan una diferencia real al cambiar el comportamiento de los trabajadores
y generar mejores resultados para los clientes con mayor rapidez que la
competencia…Katzenbach encontró que aunque estos agentes de cambio tienen una
inmensa variedad de personalidades y antecedentes, comparten ciertas
características centrales, que incluyen compromiso, valor, iniciativa,
motivación, preocupación, modestia y sentido del humor. Los líderes del cambio
real actúan como el perno maestro que conecta tres fuerzas fundamentales para
el cambio organizacional. Las aspiraciones de la alta dirección (¿en qué
estamos tratando de convertirnos?), la energía y la productividad de la fuerza
laboral (¿cómo podemos llegar hasta allá?) y la realidad del mercado (¿qué
desean verdaderamente nuestros clientes?... (Daft, 2000: 311)
No
importa lo que los líderes tengan que hacer para cumplir con las tres fuerzas
fundamentales señaladas por Daft, porque el éxito o la supervivencia de sus
organizaciones estará en juego si no se logran, porque aun cuando entiendan que
el resultado final del cambio es importante, también el desarrollo y
conservación de la gente es fundamental, de tal forma que deberán encontrar el
equilibrio entre el establecer metas que estén por encima de las posibilidades
de los trabajadores porque aun cuando se puedan lograr, el costo podría
resultar muy elevado, en el sentido de que podría resultar muy desbastador y
desgastante en exceso de la moral de los trabajadores dadas la velocidad y
requerimientos del cambio que sometan a los trabajadores a esfuerzos físicos o
psicológicos en exceso y a los cuales no estén acostumbrados. No se pretende
decir que no se pueda, sino que al igual que el deportista que no se entrena para
la competencia, si la fuerza laboral no está acostumbrada al cambio, habrá que
iniciar con un periodo de entrenamiento para adquirir el “acondicionamiento
físico necesario”.
El
entrenamiento deberá ser del tipo necesario y específico a las pretensiones de
cambio y las condiciones “físicas” de la organización, lo que siempre resultará
importante y de mucha ayuda es el que se tenga una visión de futuro clara,
objetiva y compartida con la fuerza del cambio y una vez definida también la
misión, se deberán establecer objetivos claros y precisos a las personas
correctas y que estén ubicadas en los puestos correctos y claves para el
cambio, porque de esta manera se obtendrá una mayor participación de los
empleados. Los planes deberán incluir salidas alternas, es decir, que no sean
inflexibles, que también se cuente con un verdadero y efectivo sistema de
comunicación porque de eso dependerá en gran parte el que se prevenga la
resistencia al cambio por parte del personal involucrado y que aun no esté
totalmente convencido de los beneficios que el cambio le traerá consigo a la
organización y a ellos mismos.
REFERENCIAS
Daft, Richard L., Teoría y diseño
organizacional, 6ª edición, editorial International Thomson editores, México,
2000.
De Faria Melo, & Fernando Achilles,
Desarrollo organizacional, enfoque integral, 1ª edición, 15ª reimpresión,
México, D. F., 1999.
Gibson, James L., Ivancevich, John M. &
Donnelly Jr., James H., Las organizaciones, 8ª
edición, editorial Mc Graw-Hill, México, 1998.